Se cuenta que, además de Melchor, Gaspar y Baltasar, existió un cuarto sabio de Oriente llamado Artabán.
Artabán era un sabio persa que, como los otros Reyes Magos, observó en el cielo la estrella que anunciaba el nacimiento del Mesías. Al comprender su significado, decidió emprender el viaje hacia Belén para rendirle homenaje.
Antes de partir, reunió tres joyas de gran valor:
un diamante, un rubí y un jaspe.
Esos tesoros serían su ofrenda para el niño Jesús.
Sin embargo, cuando comenzó su travesía, su camino fue distinto.
Durante el viaje, Artabán encontró a un hombre gravemente herido al borde del camino. Nadie se detenía a ayudarlo. Aunque sabía que detenerse significaba retrasarse, Artabán no pudo ignorar su sufrimiento. Para salvarle la vida, entregó el diamante que había reservado para Cristo y permaneció con él hasta que estuvo a salvo.
Cuando retomó su marcha, ya era demasiado tarde. Artabán llegó a Belén después de que el niño había sido llevado a un lugar seguro.
Tiempo después, fue testigo del horror provocado por la orden del rey Herodes, quien mandó matar a los niños pequeños. En medio de la tragedia, Artabán encontró a una madre desesperada que intentaba salvar a su hijo. Sin dudarlo, entregó su rubí para permitir que el niño escapara.
Los años pasaron y Artabán continuó su camino ayudando a quienes encontraba. Finalmente, ya anciano, llegó a Jerusalén. Allí vio a una joven esclava condenada a una vida de sufrimiento. Movido por la compasión, entregó su última joya, el jaspe, para comprar su libertad.
Entonces Artabán se quedó sin riquezas, sin regalos y sin haber visto jamás al niño Jesús.
Creyó haber fracasado.
Nunca llegó al pesebre.
Nunca vio al Mesías.
Nunca entregó sus ofrendas como había planeado.
Pero según la leyenda, en ese momento comprendió una verdad más profunda. Cristo le habría revelado:
«Lo que hiciste por tus hermanos, lo hiciste por mí».
Y así, Artabán entendió que la verdadera grandeza no está en llegar primero,
sino en servir sin esperar nada a cambio.
Nota
Esta leyenda está basada en el libro The Other Wise Man, escrito en 1896 por Henry van Dyke, una obra de carácter espiritual que dio origen al relato del llamado Cuarto Rey Mago.

